📘 Mini Guía de Evidencia
Nutrición Neonatal en el Recién Nacido Prematuro
De la fisiología al impacto neurocognitivo
El nacimiento prematuro interrumpe abruptamente el período de mayor acreción fetal de proteínas, energía y minerales. Como consecuencia, el recién nacido prematuro (RNPT) ingresa a la unidad neonatal en una situación de vulnerabilidad metabólica que puede describirse como una verdadera emergencia nutricional.
Durante años, la meta fue “replicar el crecimiento intrauterino”. Hoy sabemos que el objetivo es más complejo: no se trata solo de aumentar peso, sino de optimizar la calidad del crecimiento y proteger el desarrollo cerebral.
La nutrición en la UCIN no es un soporte complementario. Es una intervención terapéutica con impacto estructural y funcional a largo plazo.
1️⃣ Nutrición temprana y neurodesarrollo
La evidencia demuestra que la ingesta proteico-energética durante la primera semana de vida tiene impacto directo en los resultados cognitivos a los 18 meses.
Incrementos modestos en proteína y energía tempranas se asocian con mejoras medibles en escalas de desarrollo. Esto confirma que el déficit nutricional precoz deja huella en la arquitectura cerebral.
La conclusión es clara: optimizar la nutrición desde el día 1 es una estrategia de neuroprotección.
2️⃣ Crecimiento postnatal y restricción extrauterina
El crecimiento del prematuro debe interpretarse considerando tres fases:
Pérdida fisiológica inicial
Recuperación del peso al nacer
Trayectoria de crecimiento estable
No todo percentil bajo implica restricción de crecimiento extrauterino (RCEU). El análisis longitudinal mediante puntaje Z ofrece mayor precisión que la evaluación transversal aislada.
Un punto crítico es que, una vez superada la pérdida fisiológica, el Z-score no debería continuar descendiendo.
Además, la evidencia muestra que la talla y el perímetro cefálico predicen mejor el riesgo cognitivo que el peso aislado. Esto obliga a replantear los indicadores que priorizamos en el seguimiento.
3️⃣ Calidad del crecimiento: composición corporal
Muchos prematuros presentan un patrón caracterizado por disminución de masa libre de grasa y aumento proporcional de tejido adiposo.
Este hallazgo es clínicamente relevante porque la masa libre de grasa se asocia con:
Volumen cerebral
Desarrollo estructural
Mejores resultados cognitivos
Por lo tanto, el objetivo no es solo ganar gramos, sino promover acumulación adecuada de tejido metabólicamente activo.
4️⃣ Leche humana como intervención terapéutica
La leche humana no es simplemente el mejor alimento disponible. Es una intervención inmunológica, metabólica y antiinflamatoria.
Su mayor proporción en la dieta del prematuro se asocia con:
Reducción de mortalidad
Disminución de sepsis tardía
Menor incidencia de enterocolitis necrotizante
Reducción de displasia broncopulmonar
Mayor volumen cerebral
Además, presenta un claro efecto dosis–respuesta: cuanto mayor es el volumen administrado, mayor es la reducción de morbilidad.
La leche humana debe entenderse como medicina personalizada en neonatología.
5️⃣ Estrategias clínicas con leche humana
Existen intervenciones de bajo costo y alto impacto que pueden implementarse precozmente:
Administración orofaríngea de calostro
Estimulación olfativa con leche materna
Uso como analgesia no farmacológica
Asociación con succión no nutritiva
Estas estrategias contribuyen a modular inmunidad, reducir inflamación, mejorar estabilidad fisiológica y favorecer la transición a la alimentación oral.
Pequeños volúmenes pueden generar grandes efectos clínicos.
6️⃣ Inicio y avance de la alimentación enteral
La evidencia actual respalda el inicio temprano de la alimentación enteral, idealmente dentro de las primeras 72 horas si la estabilidad clínica lo permite.
La alimentación trófica favorece la maduración intestinal y reduce complicaciones asociadas al ayuno prolongado.
Los avances de 20–30 ml/kg/día en recién nacidos estables no aumentan la incidencia de enterocolitis necrotizante. Por el contrario, el avance excesivamente lento se asocia con mayor exposición a nutrición parenteral y riesgo infeccioso.
La prudencia debe basarse en evidencia, no en temor.
7️⃣ Fortificación y requerimientos proteicos
La leche humana, sin fortificación, no cubre las necesidades proteicas del prematuro extremo.
El objetivo es alcanzar aproximadamente 3.5–4 g/kg/día de proteína para favorecer el desarrollo de masa libre de grasa.
La individualización es clave. La interpretación del BUN, integrada con datos antropométricos y clínicos, puede orientar ajustes.
8️⃣ Crecimiento de precisión: el rol del sodio urinario
El sodio sérico no siempre refleja el estado corporal total.
La medición de sodio urinario permite identificar déficit subclínico, cuya corrección se ha asociado con:
Mejor ganancia ponderal
Mejor crecimiento cefálico
Menor necesidad de ventilación mecánica
Esto representa un enfoque de nutrición de precisión basado en fisiología.
Conclusiones
La nutrición neonatal en el prematuro debe orientarse a:
Priorizar masa libre de grasa
Evaluar trayectoria mediante puntaje Z
Iniciar y avanzar alimentación enteral precozmente
Maximizar proporción de leche humana
Fortificar de forma oportuna
Individualizar intervenciones
En la UCIN, la nutrición no acompaña el tratamiento.
Es parte central del tratamiento.
Optimizar la estrategia nutricional en el prematuro no solo mejora parámetros antropométricos. Modifica resultados cognitivos, reduce morbilidad y contribuye a la calidad de vida a largo plazo.
Referencias
Airaksinen et al., 2020; Arslanoglu et al., 2019; Brown et al., 2016; Clark et al., 2003; Ehrenkranz et al., 2006; Johnston et al., 2017; Lee et al., 2015; Meinzen-Derr et al., 2009; Morgan et al., 2013; Oddie et al., 2021; Parker et al., 2015; Patel et al., 2013; Quigley & McGuire, 2014; Rochow et al., 2016; Rodriguez et al., 2010; Roggero et al., 2012; Salas et al., 2024; Segar et al., 2018; Stephens et al., 2009; Villar et al., 2014; Vohr et al., 2012 y otros autores.
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